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25 de noviembre de 2008

pensamientos de una tarde de noviembre

Después de todos los acontecimientos de esta semana, no te dejo de darle vueltas a la cabeza en lo que se refiere a mi actitud respecto a los demás. Este lunes pasado creía que iba a ser capaz de resolver lo que me llevaba comiendo la cabeza todo el fin de semana, sin embargo el hablar con la persona que creía que me iba a quitar todas las dudas sólo hizo que acrecentarlas.
Me dió donde me dolía, mi mal genio. Realmente no soy ni tan siquiera consciente de haber sido grosera o haberme comportado mal con alguna persona de mi clase. Sin embargo, como siempre, no dejo de preguntarme si habré hecho algo mal por lo cual no le caigo bien a tal persona o a tal otra.
Sé perfectamente que muchos me diréis que no tengo de qué preocuparme, que no he hecho nada malo, o simplemente que no piense en ello. Sin embargo superior a mis fuerzas, quizá sea cierto aquello que me decían de que "no puedes caerle bien a todo el mundo", sin embargo que año tras año pretendo tener amistad con todo el mundo, o ya no quizás amistad sino ganarme un mínimo de respeto.
Esta vez me he sentido estúpida, darte cuenta de que se están riendo de ti en tu cara, ir a pedir cuentas acerca de algo que sabes que es completamente cierto y que ha pasado tal y como tú lo estás diciendo, y que te digan que te equivocas. En ese momento no supe qué hacer si mandara la mierda esa persona (con estas mismas palabras) o cómo hago normalmente, hacerme la tonta. Al final opté por lo segundo. No me siento orgulloso de ello, pero creo que es la mejor medida que he podido tomar de cara a mi estado emocional, no quiero perder el positivismo que tanto me ha costado recuperar. Para mí es algo muy importante.

Aún así me gustaría que la gente fuera un poquito más atrevida a la hora de decirle a una las cosas, concretamente en el sentido de aquello que les he hecho y no les ha gustado, o palabras que he dicho que hayan sido malinterpretadas (una de las cosas que me pasó la semana pasada). ¿falsedad? No sé si lo podría llamar así, sólo sé que yo trato de no hacer a los demás lo que no quiero que hagan conmigo, y en el caso de haberlo hecho me encantaría que fuera cual fuese la situación se me hiciera ver que lo que hice estuvo mal, aunque yo no piensan lo mismo, o aunque en ese momento no atienda a razones, descuida que las palabras que me digas no caerán en vano.

Se aprende sobre todo de los errores, y yo tengo mucho que aprender y quiero aprehenderlo.
Sinceridad aunque duela, eso es lo que pido, y creo que no es algo que sea difícil, sólo hay que tener cojones o si preferís una expresión más delicada: el atrevimiento suficiente para decir las cosas a la cara y tal y como se piensa. Y hablando de pensar, ahora que releo mis palabras me doy cuenta de que si esté pidiendo demasiado, pero por pedir que no quede.

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